Que te despidan nunca es una situación sencilla, especialmente si ocurre sin justificación o de manera arbitraria. Si te pasa esto, puede que estés ante lo que legalmente se conoce como un despido improcedente, un tipo de despido que no cuenta con una causa válida y frente al cual tienes derecho a reclamar. Detectarlo a tiempo y actuar con decisión es fundamental para proteger tus derechos.
Contar con el asesoramiento de un abogado laboralista puede marcar la diferencia entre una reclamación exitosa y la pérdida de una indemnización justa. En Adler Abogados ayudamos a las personas que han sufrido un despido improcedente a reclamar lo que les corresponde y a enfrentarse al proceso con total seguridad jurídica. Veamos los detalles más importantes y cómo actuar.
Despidos improcedentes: una realidad en aumento
En los últimos años, el mercado laboral en España ha experimentado un notable aumento en el número de despidos, lo que refleja una mayor inestabilidad laboral y un incremento de los conflictos entre los trabajadores y las empresas. Esta situación ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar las condiciones en las que se producen estos ceses y, sobre todo, prestar atención a los casos en los que se declara la improcedencia del despido.
Durante el año 2022 se contabilizaron 528.413 despidos, lo que supuso la cifra más alta desde que se recogen datos sistemáticos desde 2015. Esta tendencia continuó al alza, y en 2024 se superó por primera vez el millón de bajas por despido, alcanzando un total de 1.060.000 ceses relacionados con despidos y otros 999.550 por no superar el periodo de prueba. En conjunto, se produjeron más de dos millones de finalizaciones de contratos laborales en España en un solo año.
Dentro de este volumen, una parte significativa corresponde a despidos que posteriormente son declarados improcedentes por los juzgados, lo que demuestra que muchas empresas no justifican adecuadamente sus decisiones o no cumplen con las exigencias legales. Esta situación ha generado una gran preocupación tanto a nivel nacional como europeo.
De hecho, el Comité Europeo de Derechos Sociales ha criticado recientemente el modelo español de indemnización por despido improcedente, considerando que los 33 días por año trabajado con un tope de 24 mensualidades no son una compensación suficientemente disuasoria para los empleadores. Este pronunciamiento añade una mayor presión sobre el legislador español para revisar el marco actual y garantizar una verdadera protección frente a los despidos injustificados.
¿Qué se considera como un despido improcedente?
El despido improcedente es aquel que no se ajusta a las causas legalmente establecidas o no puede ser debidamente acreditado por la empresa. También puede considerarse improcedente si no se han respetado los requisitos formales exigidos por la ley, como la entrega de la carta de despido o el cumplimiento de los plazos establecidos.
Entre los casos más habituales de despido improcedente encontramos:
- Falta de pruebas que justifiquen el despido disciplinario.
- Incumplimientos formales en el proceso de despido.
- Despidos encubiertos que en realidad ocultan represalias o discriminaciones.
No hay que confundirlo con el despido procedente, que sí está debidamente justificado, ni con el despido nulo, que ocurre cuando se vulneran los derechos fundamentales del trabajador. Algunos de los casos más frecuentes son por discriminación o maternidad.
Normativa que regula los despidos improcedentes en España
La base legal del despido improcedente se encuentra recogida en el Estatuto de los Trabajadores, concretamente en el artículo 56, que establece las consecuencias y opciones del empresario en caso de que el despido sea declarado improcedente.
También hay que tener en cuenta los plazos legales para reclamar, ya que el trabajador dispone de solo de 20 días hábiles desde la fecha del despido para iniciar el proceso de reclamación. Superado ese periodo de tiempo, se pierde el derecho a impugnar el despido, salvo contadas excepciones.
En España, esta normativa busca garantizar un equilibrio entre el derecho del empresario a cesar la relación laboral y la protección de los derechos del trabajador frente a los despidos injustificados o que no se ajusten a la legalidad.
Consecuencias del despido improcedente
Cuando un despido se declara improcedente, el empresario tiene dos opciones: readmitir al trabajador en su puesto de trabajo o abonar una indemnización económica. La elección suele recaer en la empresa, salvo que el trabajador tenga la condición de representante legal de los trabajadores, en cuyo caso él puede decidir.
La indemnización se calcula en función del tiempo trabajado y el salario del empleado. Actualmente, se reconocen 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, para los contratos posteriores a 2012. Para contratos anteriores, pueden aplicarse ambas condiciones si se ha trabajado durante ambas etapas.
Además, si la empresa opta por la readmisión, deberá abonar los salarios de tramitación desde la fecha del despido hasta la notificación de la sentencia.
¿Cuándo debes recurrir a un abogado laboralista?
Muchos trabajadores dudan sobre si recurrir a un abogado especializado en esta materia o enfrentarse solos a la empresa. La realidad es que cuanto antes contactes con un abogado laboralista, más garantías tendrás de defender tus derechos de forma eficaz. Estas son algunas señales claras de que deberías consultar con un profesional:
- Has sido despedido sin una carta clara o sin explicaciones razonables.
- Sospechas que tu despido responde a motivos discriminatorios o personales.
- El despido se ha producido en un momento en el que estás más sensible (baja médica, maternidad, tras reclamar condiciones…).
- No estás conforme con la indemnización ofrecida o ni siquiera te han informado de tus derechos.
Negociar con la empresa sin un buen asesoramiento puede llevarte a firmar acuerdos desfavorables o perder parte de la indemnización que te corresponde. Un abogado especializado sabrá cómo plantear tu defensa, qué pruebas reunir y cómo actuar si el caso termina en juicio.
Pasos para reclamar un despido improcedente
El proceso para reclamar un despido improcedente debe comenzar lo antes posible tras recibir la notificación del despido. Estos son los pasos clave:
- Análisis del despido: El abogado revisará la carta de despido, la documentación asociada y tus condiciones laborales.
- Conciliación previa: Antes de ir a juicio, es obligatorio presentar una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC). En esta fase puede alcanzarse un acuerdo con la empresa.
- Demanda judicial: Si no se logra un acuerdo en el acto de conciliación, se presenta una demanda ante el Juzgado de lo Social.
- Juicio: El juez dictará sentencia y determinará si el despido es procedente, improcedente o nulo, y qué consecuencias se derivan de ello.
¿Qué puede hacer Adler Abogados por ti?
En Adler Abogados contamos con una amplia experiencia en casos de despido improcedente. Sabemos lo difícil que puede resultar enfrentarse a una empresa tras ser despedido y por eso trabajamos de forma cercana, clara y eficiente para proteger tus intereses.
Estudiamos tu situación concreta y, tras un análisis previo, podemos valorar la opción de trabajar con condiciones a éxito, siempre que se cumplan los requisitos y se acepte expresamente por escrito. Este sistema permite que solo asumas costes si se obtiene un resultado favorable, eliminando así el riesgo económico. Si no se dieran las condiciones para aplicar esta modalidad, te propondremos otras opciones de pago, como un sistema fijo o mixto. En cualquier caso, te acompañamos durante todo el proceso, desde la conciliación hasta la sentencia si fuera necesario.

En conclusión, si has sido despedido recientemente y sospechas que no ha sido justo, no esperes más. Recuerda que solo tienes 20 días hábiles para actuar y cada día cuenta.
¿Quieres asegurarte de reclamar lo que te corresponde? Ponte en contacto con nosotros para defender lo que es tuyo.

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